El comercio exterior español se resiente en 2025, pero Asia y África abren camino 

En el primer semestre de este año, España registró un déficit comercial de más de 25.000 millones de euros, uno de los peores arranques recientes. Factores como el descenso de la demanda en EE. UU. y la debilidad de economías clave en la UE (como Alemania y Francia) han afectado las exportaciones. Sin embargo, destinos como Asia y África ganan terreno, lo que abre nuevas vías para diversificación.

El retroceso en las ventas a Europa ha sido especialmente acusado en sectores como la automoción, la maquinaria industrial y los bienes intermedios, que dependen en gran medida del dinamismo alemán. Por el contrario, productos agroalimentarios, energías renovables y bienes de consumo muestran un crecimiento sostenido en países del norte de África y del sudeste asiático. 

Los expertos señalan que esta diversificación abre la puerta a reducir la dependencia de los mercados tradicionales, aunque todavía persisten desafíos como los costes logísticos, la volatilidad del tipo de cambio y la necesidad de reforzar la presencia diplomática y comercial en mercados emergentes. El mensaje es claro: España necesita acelerar su estrategia de internacionalización para no quedar atrapada en la debilidad europea.